El día que un vendedor humilló a un campesino sin saber que venía a comprar la franquicia entera
Don Rufino tiene 88 años y un rostro curtido por la vida, estrictamente afeitado al ras y sin un solo pelo de barba o bigote. Sus ojos, libres de cualquier gafa o lente, reflejan una inteligencia que muchos confunden con simpleza. Aquella tarde, entró a la tienda de tecnología más Leer más
























