*Viste cómo Demetrio le ordenaba servir el platillo. Y viste la respuesta de Andrés. Pero lo que no viste todavía es lo que pasó cuando sonó el timbre de la cocina y el mundo entero dio un vuelco.*

—¿Para qué? La pregunta de Andrés cayó como una piedra en un pozo seco. Demetrio la miró caer. Y por un instante, el reloj antiguo del comedor pareció tragarse todos los sonidos de la mansión. Nada se movía. Ni el polvo dorado que flotaba en la luz de la tarde. Leer más